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Neuroplasticidad: cambiar radicalmente es posible

Desde hace tiempo siempre he creído, al igual que muchos de vosotros, que los cambios en la estructura cerebral, como la creación de nuevas conductas, cambios en la personalidad o cambios en nuestra manera de pensar, solo podían generarse durante la infancia. Hace unas semanas, durante una de mis noches de búsqueda de documentales para evitar tragarme otra película refrita de Antena 3, encontré varios reportajes sobre la neuroplasticidad, y las puertas del cielo del cambio se me abrieron de par en par. Cambiar mis rutinas cerebrales era al fin posible con mucha constancia y unas pautas correctas.

Y ahora es cuándo te preguntas, por favor explícame qué narices es la neuroplasticidad y a qué psicólogo tengo que llamar para que empecemos. Pues bien, la neuroplasticidad, también conocida como plasticidad cerebral, es la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y de la experiencia. 

En la década de los maravillosos 60, muchos psicólogos creían que los cambios en la estructura cerebral en la edad adulta eran totalmente imposibles, hasta que en los 80, el psicólogo William James, sugirió en su obra, Principios de psicología, que el cerebro continúa a lo largo de nuestra vida creando nuevas conexiones neuronales y alterando las ya existentes con el fin de adaptarse a nuevas situaciones, aprendiendo de nuevo y recabando información nueva para crear recuerdos distintos a los anteriores. 

Cómo se genera la plasticidad cerebral

Cuando un grupo de neuronas se activan simultáneamente, estas se envían información entre sí. Si este patrón se repite con frecuencia, estas neuronas no solo se mandan la información, sino que buscan una unión más intensa con el resto de neuronas que se activan a la vez, volviéndose más predispuestas a enviarse información entre ellas. Este aumento de la probabilidad de activarse juntas se expresa físicamente en la creación de ramificaciones neuronales más estables que unen a estas células nerviosas y las vuelven físicamente más próximas, lo cual modifica la microestructura del sistema nervioso.

La neuroplasticidad y la resiliencia

Esta maravillosa habilidad del cerebro humano, consigue que seamos muy óptimos a la hora de desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, que es ni más ni menos, la capacidad de superar todo tipo de situaciones duras. El esfuerzo que realizamos por mantenernos impasibles ante la adversidad y proteger nuestro nivel de bienestar, se produce gracias a que nuestras neuronas se reorganizan entre ellas del modo más conveniente, aunque la edad consiga que muchas de ellas desaparezcan progresivamente. En resumen, la neuroplasticidad es nuestro mayor apoyo para mantenernos en pie tras cada golpe de la vida.

Nuestro cerebro de plastilina en el campo de la educación

En el terreno educativo, la neuroplasticidad podría ser una herramienta vanguardista y revolucionaria para estimular a los estudiantes a nivel cognitivo.

En 1987, Greenough y Wallace realizaron un experimento en el cual dividieron a varias ratas en dos grupos, colocando a unas en una zona con pocos estímulos y a otras en un ambiente con varios estímulos. Esta división, provocó que el segundo grupo presentara un mayor grado de conexiones neuronales. Este experimento se aplicó posteriormente en humanos, demostrando que la plasticidad cerebral se presenta a lo largo de toda nuestra vida y que con los estímulos adecuados las conexiones neuronales de un individuo pueden aumentar a niveles increíbles.

Los profesores, pueden ser capaces de estimular el cerebro de sus alumnos mediantes ejercicios y estímulos para el lenguaje, la memoria o la atención. Este descubrimiento, uno de los más punteros en el ámbito de la psicología, pone entre la espada y la pared la planificación docente en el sistema educativo, ya que se entiende que cada alumno es un ser individual que responderá diferente ante estímulos adecuados a su persona. Tratar a los alumnos de forma individual, crear técnicas de enseñanza diferentes, es necesario para extraer su máximo potencial y crear profesionales y personas preparados para la vida y para el futuro.

Los seres humanos no son idiotas, cada persona avanza a su ritmo, y no por ello son más o menos inteligentes, simplemente necesitan aprender de maneras diferentes. Se acabó vivir con la etiqueta de fracaso escolar o lento, tu cerebro es capaz de adaptarse y comprender todo aquello que te imagines, desarrollar múltiples talentos y brillar de aquí al fin del mundo.

Al sistema educativo actual y a la mentalidad de que es imposible cambiar cuando se es adulto le quedan como mucho 20 años más, o eso espero.

Bibliografía

Benítez, Rafael. (8/8/2013). ¿Qué es la neuroplasticidad? . La Nevera. benitezrafa.es. Recuperado 29 noviembre, 2019, de https://www.benitezrafa.es/que-es-la-neuroplasticidad-cerebral/

Triglia, Adrián. (s.f.). Plasticidad cerebral:¿qué es? Psicología y Mente. psicologiaymente.com. Recuperado 29 noviembre, 2019, de https://psicologiaymente.com/neurociencias/plasticidad-cerebral-neuroplasticidad

Universa. (31/5/2018). ¿Qué es la neuroplasticidad y cómo afecta a la educación? Universia. noticias.universia.es Recuperado 29 noviembre, 2019, de https://noticias.universia.es/ciencia-tecnologia/noticia/2018/05/31/1159930/neuroplasticidad-como-afecta-educacion.html

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